El interrogante que se plantea hacia el futuro es si las medidas del Gobierno para contener la fuga de capitales seguirán siendo efectivas a lo largo del tiempo, plantea el diagnóstico.
Las reservas
Pese a la restricción, sigue la fuga de dólares
La Argentina estaba "blindada" frente a la crisis. Esa fue la respuesta oficial ante tantos problemas en Europa y en EEUU. Dado que el Gobierno ha adoptado un sistema netamente defensivo para evitar la salida de capitales y la consiguiente pérdida de reservas (acumulan U$S 6.000 millones menos de los U$S 52.000 millones existentes a enero último), el interrogante es en qué medida estas barreras serán efectivas a lo largo del tiempo, señala el informe de Finsoport. Al respecto, quizás la experiencia más aproximada sea la del famoso "corralito" a fines de 2001. En ese momento, al poco tiempo, se comenzaron a generar mecanismos de "goteo" que llevaron a mayores restricciones (el corralón), puntualiza. La situación hoy es mucho menos aguda y, por lo tanto, demanda medidas mucho menos turbulentas que en aquellos días, pero es muy dudoso que solamente una estrategia defensiva pueda corregir los desequilibrios que generaron esta situación.
Los depósitos
Un inesperado dolor de cabeza para el gobierno
Otro aspecto que hay que seguir es el comportamiento de los depósitos en dólares. Después de la pesificación de los depósitos, a principios de 2002, se habilitó nuevamente la imposición de este tipo de colocaciones, aunque con un rendimiento reducido y con aplicaciones restringidas en materia de préstamos (operaciones de comercio exterior). En la actualidad esos depósitos (U$S 14.263 millones) representan tan sólo el 12% del total depositado en el sistema financiero, dice la consultora. De ese conjunto se encuentran prestados U$S 9.949 millones (69%). Los requisitos de liquidez eran hasta este momento del 20% y el excedente, hasta el viernes 11, debía ser colocado en la cuenta de los bancos en el Banco Central. Ahora puede quedar en manos de los bancos para dar más seguridad a eventuales retiros. En efecto, los depósitos privados en dólares crecieron algo más del 25%, mientras que los del sector público se desplomaron.
Movimientos
La expansión monetaria y la demanda de dinero
Más allá de las consideraciones sobre el nivel de reservas, lo que hay que analizar es lo que está ocurriendo con la demanda de dinero o de liquidez.
Aunque no estamos en un sistema de convertibilidad, resulta útil comparar a tales efectos la relación entre los agregados monetarios M1 (billetes y monedas en poder del público más cuentas corrientes) y M2 (M1 más cajas de ahorro más depósitos a plazo fijo) respecto de las reservas.Según Finsoport, esta relación auténticamente se "disparó" a lo largo del año. La expansión monetaria no fue acompañada con igual "demanda" de liquidez y se produjo un cambio de portafolio a favor del dólar y en contra de las reservas. La demanda de liquidez reconoce tres motivos: transacción, precaución y atesoramiento.
"Cuando la cantidad de dinero excede ciertos límites, los individuos rechazan la moneda nacional y, en nuestro caso, acuden al dólar", puntualiza la consultora.
El balance
Cambios en activos y en pasivos del BCRA
En las entrañas del sistema (el Banco Central), se produjeron cambios abruptos tanto en el rubro de los activos como en el de los pasivos, que exponen de manera bastante dramática las múltiples exigencias para el sistema monetario argentino, indica Finsoport. Por un lado, en octubre el Central debió renovar su asistencia al Tesoro, al tiempo que el gobierno retiraba sus propios depósitos para atender sus necesidades de caja. Por otro lado, para no mostrar toda la caída en las reservas por la salida de capitales, el Central tomó préstamos en el exterior que a la luz del balance ascendieron a algo menos de U$S 1.000 millones (cifras alternativas consignan U$S 4.400 millones). Según la consultora, el BCRA está encontrando dificultades para renovar los vencimientos, fuerza a la banca pública a cooperar y evita convalidar las tasas del mercado. Los depósitos privados están teniendo, por su parte, una evolución sólo ligeramente por encima de la tasa de inflación.